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jueves, 12 de diciembre de 2013

Que la piel no abriga, dicen.

Acabo de volver del lugar en que me hiciste tuya por vez primera. No por nada, por ver si encontraba algún pedacito de los que aquella noche me robaste. Pero no quedaba nada. Te lo llevaste todo y allí solo estaba la ausencia. La que últimamente me persigue por todas partes. 

Por favor, devuélveme lo que aquella noche te llevaste. Que los arañazos aún escuecen y las tiritas del tiempo no funcionan.
Que ahora siempre es invierno, que se me ha congelado el corazón y te juro que ya hace días que no late. Quizás sea desde que ya no te dedicas a darle cuerda con tus palabras. Que el frío se ha instalado en mi cuerpo y que las lágrimas me cortan un poco más porque sólo son hielo. Que el calor de tu verano se ha ido con tu cuerpo y que el mío solo pide clemencia.
 
Que la piel no abriga, dicen, eso es porque nunca han estado dentro de la tuya.
Y me acuerdo de aquella noche que ahora son tres estrellas en tu cuerpo. 
Y ahí estabas tu... Y yo, contigo dentro.



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