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lunes, 18 de junio de 2012

Endless.

Que cuando hablo de ti, hablo de las noches sin dormir. También hablo de los días atrincherados en tu cama. A veces hablo de cuando jugamos como dos niños pequeños. Nunca me olvido de los besos esparcidos por el suelo.
Me acuerdo de cada una de las cosas dichas en susurros, de las prisas, de la ropa tirada en el parquet, de tu mirada de despreocupación, de los relojes volando de un manotazo, de esa sonrisa tonta que se te pone cuando te digo esas ocho letras. Hablo de la sonrisa tonta que se me pone a mi cuando hablo de ti. Cuando hablo de ti hablo de la impotencia. Hablo del olvido.

Efímero.

El viernes un joven de sólo dieciseis años perdió la vida en un accidente de tráfico. Él iba a en bicicleta a esto de las once de la noche con dos amigos. Un coche no les vió y se los llevó por delante. Dicho esto ¿qué es la vida? ¿Cuán frágil es? Cuándo somos jóvenes no nos planteamos estas cosas. Nos queda toda la vida por delante. Somos indestructibles, somos inmortales, el momento no es ahora. Pero eso nunca se sabe, la muerte no avisa. ¿Quién le iba a decir a ese chico cuándo salió de su casa que ya nunca volveria? Esta claro que nadie y si se lo hubieran dicho tampoco les habria creído. Con esto lo que quiero decir es que vivimos como si tuvieramos toda la vida por delante. Malgastamos los días entre lametos y males menores.