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sábado, 23 de julio de 2011

No quiero sólo sobrevivir.


La casa se siente vacía y las teclas del ordenador al escribir suenan por toda la habitación. Me dispongo a poner algo de música, algo que me anime.
Resulta que desde que ya no estamos juntos mis padres tienen más confianza en mi y son casi más las noches que paso sola que acompañada. Lo que lleva inevitablemente a recordar todas esas riñas para poder conseguir la casa sola para los dos. Los encuentros en parques, a las afueras de la cuidad, en obras sin terminar, debajo de puentes,... Todo para eso, para estar solos. Para hacer todas esas cosas que no se nos permitian. ¿Recuerdas todos los secretos que guardábamos? Uno por cada caricia.
Saltaron todos en mil pedazos.
No quiero dormir sola. No me gusta el sabor que tiene la cama vacia. A veces siento que todo lo que necesito es alguien que me abrace. Pero lo cierto esque me siento estúpida pidiendo eso, un abrazo.
Y todo lo que puedo decir esque ójala tu también pienses en mi. Y tal vez, solo tal vez también necesites un abrazo.

jueves, 21 de julio de 2011


Él. Se alza como un muro ante mi. Infranqueable. Indestructible. Incomparable.

sábado, 16 de julio de 2011

Yo, te quiero a ti y me entrego a ti y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad y así amarte y respetarte cada uno de mis dias.

martes, 12 de julio de 2011


Eran las seis de la tarde y mi velada de sol habia sido interrumpida. El sol se había visto eclipsado por las nubes y el viento. Algo así había pasado con mis sentimientos. Una tormenta se despertó y arrasó con todo lo que tenía ya construido.
Me encontraba tirada en la cama compadeciéndome de mi misma, entonces no se me ocurrió nada más inteligente que ponerme a beber algo de ron que me habia sobrado de mi última fiesta. Bebía a la misma velocidad que la autocompasión se hacia dueña de mi cabeza.
Dieron las siete. La cabeza me daba vueltas y otra fugaz idea me hizo vestirme y salir a la calle. El tiempo seguía siendo turbio pero el alcohol habia conseguido adormecer mis sentidos. De nuevo algo me hizo dirigirme al centro, allí me ví tentada a entrar en las tiendas que desplegaban sus carteles de rebajas. Empecé a probarme ropa. Salí de allí un con pintalabios naranja, dos pantalones cortos y un vestido demasiado corto.
Para cuando regresé a casa por fin comenzó a llover. Eran más de las nueve pero a diferencia de cuando habia salido de casa ya no tenia hambre. Asique no sé si a causa de mi melopea o de mi locura habitual me salí al jardín. Me quedé ahí, sentada bajo la lluvia, dejando que las gotas me empapasen. Y pensé. Basta. Ya valía. Toda mi tarde habia supuesto una lucha contra el salir corriendo. El salir a por él. Seguía centrando mi vida en su persona. Me sentía desgraciada solo por no tenerlo a mi lado. Pero... quizá, y solo quizá fuese alreves. ¿Y si era más afortunada como estaba? ¿Y si en vez de emborracharme y salir de compras habria ido a verle? Entonces, ¿las cosas serian peor de lo que eran ahora? Y entonces lo entendí. Si.